Archivos Mensuales: septiembre 2012

Ociosidad, y… ah, yo.

 

 

Este post es más un relleno que cualquier otra cosa.
Suelo ser vanidosa, mucho, he de aceptar, pero intento esconderlo tanto como se me es posible. Sobre todo porque cuando me da por querer ‘ser’ vanidosa y me siento visualmente desagradable me incordio demasiado… en todo caso, me desvío del tema en cuestión.
Antes de salir hoy camino a la U, me sentí lo suficientemente vanidosa como para querer tomarme una foto, así que lo hice, repetidas veces, además. A la final ésta resultó siendo una foto ganadora. Y las fotos ganadoras siempre quedan en los recuerdos físicos y mentales del pasado que tanto añoro.
A veces me gustaría sentir que soy de otra época. Me suelen decir eso mucho… casi casi es verdad. Pero el casi no sirve.

Es mejor terminar esta sosedad ahora mismo.

 

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Ella escribe

Ella empieza a escribir. No se detiene, no del todo, porque no puede. Pausa, toma impulso, retoma.

Ella quiere escribir porque así se desahoga. Pretende que lo hace, se engaña, escribiendo, encantándose al respecto. Sigue, sigue. Continúa.

Lo hace por períodos. Lo hace por práctica. Lo hace porque así lloran las páginas y no el alma.

Ella lo hace así porque es más impersonal, menos fuerte el golpe de la realidad.

Ella escribió, y escribe, y escribirá.

Así lo encuentra más fácil. Así es más fácil.

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Mimo

Para avivar, nada más. Algunas fotos que hice para un proyecto de la Universidad. Hice más, pero WordPress me puede, aún soy muy ignorante.

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Inactividad

No suelo sentir la necesidad de ser responsable frente al manejo de un blog cuando soy la única que lo administra. Resultando en el hecho de que fallo a mí misma.

Intentaré postear más a menudo. Recientemente he tenido algunas ideas que prefiero escribir en español. Y ya que este es el blog que uso para sólo español, procuaré hacer lo que me propongo pronto.

Además, ah, dejaré de hacerle propaganda. Si la gente llega y se suma a mis lectores fantasmas por pura coincidencia, mejor.

 

Fernanda

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Carta a mi misma

Sonríe. Aprovecha ahora que estás sola. Sonríe.

Porque estás viva, porque estás sana, porque no tienes más complicaciones de las que te das a ti misma. Sonríe, hazlo en silencio, en la oscuridad de tu habitación; hazlo así, pero no te olvides de sonreír. Porque te hará feliz, te hará saludable, te dará la motivación de seguir adelante. Sabes bien que puedes hacerlo. Sonríe, porque puedes hacerlo.

No te enfoques en lo malo, no hará más que opacar el brillo de aquella tímida, naciente sonrisa. No pienses con pesimismo, no lo vale, y el mundo quiere ser libre de esa gente ahogada por la necesidad de pensar en lo malo. Sí, se realista, pero sobretodo, se soñadora. Y no dejes que alejen de ti esa capacidad de imaginar mejores tiempos. Si no los dejas, no te harán daño, incluso si lo intentan hasta desfallecer. Concéntrate en lo bueno, en lo que tienes, en lo que quieres, en los que quieres. Aleja el resto, que de nada sirve. Las dificultades auto-impuestas sólo lograran malograr tu espíritu. Pero tú sonríe, sonríe satisfecha, y no pienses en dificultades como problemas, sino soluciones intrincadas. Sonríe, sonríe con sinceridad, deja lo agrio atrás con todo lo demás, con todos los demás.

Eres buena, lo sabes. Eres talentosa, no lo desconozcas. No creas que eres vanidosa. Los primeros en cuyos comentarios debemos confiar somos nosotros mismos. Por eso sonríe, y construye esa imagen de ti misma que sabes que eres. Recalca a ti misma  todo lo bueno que eres y tienes, y lo malo, acéptalo como una autocrítica, un asunto por mejorar. Oídos sordos a las críticas destructivas de los demás. Sólo son un barbullo de voces que se pierden como las olas en el mar.

Acéptate y sonríe. Acéptate sonriendo. Acéptate y los demás te aceptarán.

No hagas de tu mente un lugar rencoroso y sombrío. No tiene oficio. Ya muchas mentes podridas hay para que sea la tuya una más. Cultívala en cambio, prodígale amor, llénala de conocimiento y déjala convertirse en un fantástico fruto que haga juego con la deliciosa sonrisa. Sonríe, ahora que sabes que te gusta.

No se es iluso por pensar en el mejor resultado, así como no se es realista por dar siempre el visto malo frente a las cosas.

No hagas caso a los que te llaman Ilusa por querer sonreír en tiempos de lluvia. Dales atención a los que sonríen contigo mientras también se mojan.

Sonríe porque puedes. Sonríe porque vives.

Sonríe, porque puede ser lo único que te quede algún día.

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