Disparidad 12

Disparidades versión º12 para el día doce. Días en los que mi mente, al parecer, quiere permanecer entre letras y no imágenes, lo cual disfruto mucho. Me duele cuando intento escribir y no puedo, y son estas palabras que generan en mí gran comodidad y satisfacción. Se vuelve una más creativa cuando tiene finales encima. Qué vaina la procrastinación.

♦♦♦

El amor, me he dado cuenta, no es algo que todos pueden experimentar. Después de todo algunos se empecinan en la vaga, superficial idea del deseo, confundiéndolo ingenuamente con lo que verdaderamente resulta siendo el amor. Y es que, ay, seres carnales, tan ávidos de poseer y ser poseídos, nos desorientamos cuando se nos expone la noción de que uno no necesita tener para poder apreciar, querer. Nos hemos acostumbrado –¿nos han? – a la idea de que es lo material lo único que obtiene y genera valor. Que sin adquirir lo físico no puede uno trascender. Pero es una idea falsa, absurdamente falsa, vendida por las sociedades que precisan de lo superficial para subsistir. Quiero tener esto. Quiero tener aquello. Quiero tener. No quiero amar, sólo obtener. Poseer y luego olvidar. Y luego doler, sufrir cuando se pierde lo que se ha tenido. Vaya sosedad, depender uno de un amor tan inocuo como el que se posee por una expresión física, cuando el amor es más que todo una experiencia sentimental. La gente, ay, si nos demoramos en darnos cuenta que lo primero no es el poseer sino el apreciar, el adorar sin precisamente tener. Uno no tiene en sus manos ese amanecer que se observa y que, sin previo aviso, te inunda completo. Uno no toca los sonidos que se convierten en sobrecogedoras melodías, si bien ellas pueden erizarte con un solo intento. Es curiosamente absurda pues, la idea de que uno como humano necesita tener a la otra persona para sentirse satisfecho, cuando el mero hecho de ser consciente de su existencia, de su esencia, debería ser suficiente para saberse uno contento. Los cuerpos son sólo expresiones de masa que ocupan un espacio tan inverosímil como cierto. Y es real que la atracción física ocurre primero. Pero la que permanece es esa apreciación que trasciende lo táctil, lo externo. Esa que te hace amar la sola esencia de otro en un mundo de muchos. Y alcanzar esa conciencia de tal experiencia es, como mínimo, un gran paso para la aceptación de lo que es, de lo que uno es como individuo, de lo que puede llegar a ser  cuando se desprende de ideales arcaicos, aunque sea por un tiempo, permitiendo que sea el alma quien hable, no el cuerpo.

♦♦♦

Me amo al escribir. Me deleito con mi letra, con ver someramente garabatos que se desglosan sobre líneas organizadas. Me amo porque permito que mi alma descanse entre páginas, que mis sufrimientos se aplaquen, que mis dolores se duerman. Me amo al escribir porque me encuentro, me sorprendo, me comprendo y me acepto. Y cuando me amo al escribir y me acepto, logro amarme, pues esta expresión del alma no puede pasar desapercibida por mi corazón atento.

Cuán -más- feliz sería si pudiese prometerme que escribiré más a menudo. Lástima que estás olas de inspiración vienen cuando les da la gana y muy pocas veces cuando pretendo llamarlas.

Hasta otra ocasión.

-Fernanda

Anuncios
Etiquetado , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: