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Rouge

Rouge es una nueva serie de ilustraciones que estoy haciendo para una posterior exposición que quiero realizar el próximo año. Siempre había querido trabajar ilustración y un texto que se hiciesen compañía, pero no lo había logrado…ejecutar, por así decirlo.
Así que sin más, esta es la prueba, a  ver qué tal me va conmigo como crítica. Espero sea de su agrado.

 

♦♦♦

Numb

Aquí estás de nuevo, vieja compañía.

No me extraña que hayas vuelto, tu vuelo eterno irremediablemente te trae a mis brazos cruzados, ojos cerrados. Ay, maldita la idea de necesitarte, niebla tan densa que me desaparece de este mundo donde los oídos son sordos y las bocas sueltas. 

No creas, me deleito con tu presencia, pues es contigo – y en ti – que logro siempre explotar esto que llevo dentro y que disfruto al volver a verlo o a leerlo.

Pero… cuando te quedas más de la cuenta, me haces daño.

Me hundo en tu ser y olvido que eres sólo una visita pasajera.

No recuerdo lo bueno, ni las alegrías, ni las risas, ni los roces. Y me sumerjo en una nada que me atrapa y fastidia. Porque es como si, de pronto, ya no sintiera. Como si mis labios no pudiesen fruncirse o estirarse. Como si mis ojos ya no pudiesen expresarse.

Y entonces me voy resquebrajando en diminutos pedazos de mi todo hasta esparcirme entre ti, niebla, y dejo de existir, sólo para volver a ser cuando tú te aburres de mí.

 

♦♦♦

Se siente raro, pero está bien. Ahí vamos.
Hay algunas otras cosas que les estaré presentando pronto, fantasmas,  ahora que mi mente está activa en cuanto a letras se refiere.

Fernanda

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Canción de la Vida Profunda

-Este es un poema de Porfirio Barba-Jacob. No tengo autoría alguna sobre tal. Por otra parte, la Ilustración que éste inspiró es de mi propiedad- 
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Hay días que somos tan móviles, tan móviles,

como las leves briznas al viento y al azar…

Tal vez bajo otro cielo la dicha nos sonría…

La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,

como en abril el campo, que tiembla de pasión;

bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,

el alma está brotando florestas de ilusión.

Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,

como la entraña obscura del obscuro pedernal;

la noche nos sorprende, con sus profundas lámparas,

en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.

Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos…

-¡Niñez en el crepúsculo!, ¡Laguna de zafir!-

que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,

¡Y hasta las propias penas!, nos hacen sonreír.

Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,

que nos depara en vano su carne la mujer;

tras de ceñir un talle y acariciar un seno,

la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,

como en las noches lúgubres el llanto del pinar;

el alma gime entonces bajo el dolor del mundo,

y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.

Mas hay también, ¡Oh Tierra!, un día… un día… un día..

en que levamos anclas para jamás volver;

un día que discurren vientos ineluctables…

¡Un día que ya nadie nos puede detener!

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